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el Thursday, 1 de May de 2008 a las 18:33 y está archivada bajo Lecturas.
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Una Respuesta a “Borges y la tele, por Juan José Barrientos.”
“Hacia 1962, Augusto Monterroso trabajaba como corrector en la Universidad Nacional Autónoma de México y al revisar las pruebas de la edición de La Araucana publicada en la colección Nuestros Clásicos descubrió que en ese poema aparece una especie de Aleph, la “gran poma milagrosa” de que se vale el mago Fitón para mostrarle el mundo a Alonso de Ercilla.
Y en un ensayo publicado muchos años después, Monterroso se pregunta por qué Borges no incluyó la gran poma milagrosa en la enumeración de objetos parecidos que hace en su cuento, entre ellos el espejo que en el Oriente se le atribuyó a Alejandro de Macedonia y en cuyo cristal se reflejaba el universo entero, el espejo que Luciano de Samosata encontró en la luna y el espejo universal de Merlín, “redondo y hueco y semejante a mundo de vidrio”. Lo que más le sorprende a Monterroso es que medio siglo después de la publicación del cuento de Borges, nadie lo haya relacionado con el poema. “Se diría, no sin perturbación, que a pesar de cuatro siglos de gloria escolar a partir de su gran éxito inicial, nadie en este mundo hubiera leído en los últimos cincuenta años La araucana ni mucho menos encontrado en sus páginas este descomunal Aleph, el Aleph de Ercilla.”
…
“El Aleph, “uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos”, ¿no es una metáfora y una perífrasis evidente de la televisión?
Fuente: Diario de Xalapa, domingo 13 de enero de 2008, Suplemento la Valquiria, p. 5.
1 de May de 2008 a las 18:35
Borges y la tele, por Juan José Barrientos.
“Hacia 1962, Augusto Monterroso trabajaba como corrector en la Universidad Nacional Autónoma de México y al revisar las pruebas de la edición de La Araucana publicada en la colección Nuestros Clásicos descubrió que en ese poema aparece una especie de Aleph, la “gran poma milagrosa” de que se vale el mago Fitón para mostrarle el mundo a Alonso de Ercilla.
Y en un ensayo publicado muchos años después, Monterroso se pregunta por qué Borges no incluyó la gran poma milagrosa en la enumeración de objetos parecidos que hace en su cuento, entre ellos el espejo que en el Oriente se le atribuyó a Alejandro de Macedonia y en cuyo cristal se reflejaba el universo entero, el espejo que Luciano de Samosata encontró en la luna y el espejo universal de Merlín, “redondo y hueco y semejante a mundo de vidrio”. Lo que más le sorprende a Monterroso es que medio siglo después de la publicación del cuento de Borges, nadie lo haya relacionado con el poema. “Se diría, no sin perturbación, que a pesar de cuatro siglos de gloria escolar a partir de su gran éxito inicial, nadie en este mundo hubiera leído en los últimos cincuenta años La araucana ni mucho menos encontrado en sus páginas este descomunal Aleph, el Aleph de Ercilla.”
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“El Aleph, “uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos”, ¿no es una metáfora y una perífrasis evidente de la televisión?
Fuente: Diario de Xalapa, domingo 13 de enero de 2008, Suplemento la Valquiria, p. 5.